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LOS EFECTOS DEL PECADO EN LA RAZA HUMANA

 

LOS EFECTOS DEL PECADO EN LA RAZA HUMANA

Sin duda alguna nuestra sociedad está inmersa en un estado natural  del pecado, es decir, el pecado existe no porque Dios lo haya creado, sino por la desobediencia de un solo hombre,  y por ese mismo hombre, toda la humanidad trae consigo una naturaleza pecaminosa que en cualquier momento de su vida le hará actuar de manera errónea creyendo que sus acciones son un alivio o una respuesta a sus necesidades.

El pecado es una condición adherible al ser humano hasta que sea removido por decisión propia y unánime al mismo hombre, pero su naturaleza recae desde los tiempos de Adán. Para conocer del pecado es necesario definir este concepto, la Biblia nos dice que Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción de la ley. (1 Juan 3:4). Ciertamente en el tiempo de Adán y Eva no estaba escrita la ley de Dios, pero sí su mandato a través de su voz cuando les dijo que de todo árbol del huerto podrás comer, más del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás, porque el día que de él comieres ciertamente morirás (Génesis 2:16-17).

En ese instante el mandato de Dios, expresado en Génesis 2:16-17, representaba la Ley para Adán y Eva, y al infringirla, ambos cometieron pecado y es en este momento en que se habla del pecado original, es necesario mencionar que el pecado original no está relacionado con el tipo de pecado, sino con las consecuencias que trajo consigo para la raza humana, R. C. Sproul en su obra Todos Somos Teólogos menciona al respecto:

Un malentendido común del concepto de pecado original es que se piensa que se refiere al primer pecado cometido por Adán y Eva. Pero la idea del pecado original no se refiere al primer pecado sino a sus consecuencias. El pecado original describe nuestra condición caída y pecaminosa, en la cual ocurre de hecho el pecado. La Biblia no nos dice que somos pecadores porque pecamos. Más bien, afirma que pecamos por nuestra naturaleza pecaminosa. Tenemos una naturaleza caída y corrupta, de la cual fluyen los pecados que cometemos. Entonces, el pecado original describe la condición caída de la raza humana. (2015, p. 117).

En efecto, la condición caída y pecaminosa del ser humano es el resultado de los actos del primer hombre y el producto final va más allá de únicamente comer un fruto que Dios dijo que no se debía comer, es decir, analizándolo cuidadosamente el hombre se opuso ante la voluntad de Dios mismo, no le permitió a Dios tomar el destino de su vida, sino quiso hacerlo por cuenta propia y al final fue desobediente con su mismo creador, Luis Berkhof lo describe como el carácter esencial y material  del pecado original:

El primer pecado del hombre fue típico, es decir, un pecado en el que la esencia real del pecado se manifiesta claramente tal como es. La esencia de aquel pecado consiste en el hecho de que Adán se colocó en oposición a Dios, en que rehusó someter su voluntad a la de Dios, en impedir que Dios determinara el curso de su vida; y en que activamente intentó quitar el asunto de las manos de Dios y determinar el futuro por sí mismo. El hombre, que no tenía absolutamente ningún derecho sobre Dios, y que podría haber tenido alguno únicamente cumpliendo la condición del pacto de obras, se separó de Dios y actuó como si poseyera determinados derechos en contra de Dios. ( 2005, p. 271).

Cuando Dios castiga al hombre con la muerte diciendole con el sudor de tu rostro comeras el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres y al polvo volverás (Génesis. 3:19), además de la muerte fìsica que experimentaría el hombre, primeramente tuvo lugar la muerte espiritual, se separó de Dios, y no pudo seguir en la gloria del Señor.

Este castigo impuesto a Adán no quedó unicamente con él, sino que fue traspasado de generación en generación hasta nuestro tiempo actual, es un castigo que no se manifiesta en nuestros actos cotidianos, sino en la separación de Dios hacia la humanidad por la naturaleza pecaminosa proveniente del primer hombre. Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos (Romanos 8:19). Wayne Grudem, explica éste versículo:

 

Cuando Adán pecó, Dios consideró pecadores a todos los descendientes de Adán. Aunque nosotros todavía no existíamos, Dios, mirando al futuro y sabiendo que existiríamos, empezó a considerarnos culpables como Adán. Esto es también coherente con la declaración de Pablo de que «cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros» (Ro 5:8). Por supuesto, algunos de nosotros ni siquiera existíamos cuando Cristo murió; pero, no obstante, Dios nos consideró pecadores que necesitábamos salvación. (2007, p. 518).

Aparentemente la humanidad cree que no necesita de Dios y que todas las cosas siguen un rumbo por excelencia propia, que todos sus logros son  alcanzados por sus esfuerzos, sin necesidad de alguna intervensión divina, no están sujetos a la voluntad de Dios y siguen tomando por sus propias manos la dirección de su destino, tal y como lo hizo Adán en el huerto del Edén.

Aun así, Dios en su común misericordia por la humanidad otorga de manera individual una gran salvación para tal transgresión, sabiendo que al final la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro (Romanos 6:23).

La separación espiritual ha creado una sociedad llena de inmundicias y estados pecaminosos que se hacen pasar por cosas o situaciones agradables, situaciones que estan en contra de la Palabra de Dios, pero que la humanidad se ha acostumbrado a verlo y vivirlo de una manera tan cotidiana, que ha pasado a convertise a algo bueno y defendido por parte la ley del hombre mismo.

Vemos como resultado del pecado original una sociedad en decadencia que grita a grandes voces palabras de auxilio, convirtiendose, a causa del pecado original, como un pequeño pajaro que está dentro de una jaula con la puerta abierta, y debido al miedo de conocer la verdad son incapaces de salir por cuenta propia. Una raza humana que vive sin preocupaciones espirituales, llena de manera habitual por la drogadicción, alcoholismo, pandillerismo, enfermedades, robos, secuestros, etc. Que ha querido resolver las cosas por su propia voluntad y ha evitado ponerse a total disposición de Dios.

 

En conclusión, el pecado original ha producido desde el principio el declive de la humanidad y la primer muerte del ser humano, la muerte espiritual, misma que ha provocado una separacion inmensa con Dios y ha producido efectos negativos en la sociedad actual.

 

Bibliografía

 

Berkhof, L. (2005). Teología Sistemática. Editorial Libros Desafío .

Grudem, W. (2007). Teología Sistemática. Editorial Vida.

Sproul, R. C. (2015). Todos Somos Teólogos: una Introducción a la Teología Sistemática. Editorial Mundo Hispano.

 

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