Bendice a tus Hijos.
Dios los bendiga queridos hermanos, es un gusto compartir con ustedes la palabra de Dios, hoy quiero darte a conocer la importancia de bendecir la vida de tus hijos.
Oremos:
Señor te damos gracias por
permitirnos una vez más meditar en tu poderosa palabra, por darnos vida, salud
y bendecirnos en nuestro camino. En este tiempo te pedimos Señor Jesucristo que
seas tú quien hable a nuestro vida, a nuestro espíritu y nos dirijas con
inteligencia y sabiduría por tus sendas de justicia. Bendice la palabra de este
hermoso día y toma el control de nuestras necesidades espirituales y seculares.
La palabra de Dios en Génesis 48:
15 – 16 dice:
Luego bendijo a José con las
siguientes palabras: «Que el Dios delante del cual caminaron mi abuelo Abraham
y mi padre Isaac —el Dios que ha sido mi pastor toda mi vida, hasta el día de
hoy, el Ángel que me ha salvado de todo mal— bendiga a estos muchachos.
Que ellos preserven mi nombre y el nombre de Abraham y de Isaac. Y que su descendencia
se multiplique en gran manera por toda la tierra».
Al principio de la oración, Jacob
reconoce como la mano poderosa de Dios ha estado sobre él en toda su vida,
brindando una cobertura especial, porque él permitió que el Dios que dirigió la
vida de su padre y de su abuelo; fuera el mismo Dios que tomara el control de
su vida, su nombre: Jehová, Dios altísimo. Jacob declaró en su oración que Dios
ha sido su pastor, gobernando su vida desde el principio y salvándolo de toda
maldad.
Hoy es necesario que cada uno de
nosotros reconozca a Dios en su majestuoso poder, como nuestro salvador y
permitamos que su hijo Jesucristo sea nuestro Gran Pastor y que a través de él,
nuestra vida recupere la dirección que el mismo Dios desea espiritualmente para
nosotros.
Dando toda gloria y honra
primeramente a Dios; Jacob, con sus manos sobre la cabeza de los hijos de José,
los bendice en el nombre del Señor para que preserven y continúen con la
descendencia que el mismo Dios otorgó desde Abraham, multiplicándose en toda la
tierra.
La bendición de Jacob transciende
más allá de estos dos muchachos, dando grandes jueces y profetas en cada uno de
ellos. Queridos hermanos, coloquen sus manos sobre sus hijos y bendigan su
vida. Porque es importante que en estos tiempos, nuestros hijos posean una
cobertura especial de parte de nuestro Dios.
Dios no solo ve a nuestros hijos
como pequeñitos, los mira como un evangelista, como un profeta, como un pastor.
Desde los cielos, Dios mira a nuestros hijos como siervos y ministros de su
evangelio, porque ellos son la nueva generación de su iglesia. Por esto y más
no olvides bendecir y orar todos los días por la vida de tus hijos.
Oremos:
Jesucristo, te agradecemos por la
palabra que nos has permitido conocer y meditar en este día. Bendice nuestras
vidas, bendice la vida de nuestros hijos y coloca tu Espíritu en ellos, para
que de esta forma cada uno cumpla con el propósito al cual tú los has llamado.
También te pedimos que otorgues sabiduría e inteligencia a cada uno de los que
son padres, para que a través de ellos sean dirigidos en tus caminos de una
manera correcta. Amén.
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