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EL MÁS GRANDE EN EL REINO DEBE APRENDER A SER SIERVO DE TODOS

La humanidad necesita de Dios todos los días, pero son pocos los que deciden disponer de sus vidas al completo servicio del Señor Jesucristo, llamarse Siervo de Cristo significa estar a la disposición de la voz de Dios en todo tiempo, sin esperar algo a cambio, una recompensa material por ejemplo, es de esperar que un Siervo muera junto con Cristo en la cruz y le siga.

Y llamando a la gente y a sus discípulos, les dijo: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. Marcos 8:34, Reina-Valera 1960

¿Debo negarme a mí mismo?, sí. El Siervo de Cristo debe dejar toda su vida llena de pecados atrás y no regresar, porque Jesús le ha recibido con su Gracia y Poder y ha perdonado de sus pecados, por esta razón el Siervo debe permitir a Dios que disponga de su vida por completo conforme a su soberana voluntad.

Conocer a Dios en todos sus aspectos es difícil para el ser humano[1], pero la persona que decide servir conoce en forma progresiva sus propósitos con Dios y esto lo consigue sirviendo a Jesús y a los demás. En la biblia encontramos la siguiente enseñanza:

Hubo también entre ellos una disputa sobre quién de ellos sería el mayor. Pero él les dijo: Los reyes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que sobre ellas tienen autoridad son llamados bienhechores; mas no así vosotros, sino sea el mayor entre vosotros como el más joven, y el que dirige, como el que sirve. Porque, ¿cuál es mayor, el que se sienta a la mesa, o el que sirve? ¿No es el que se sienta a la mesa? Más yo estoy entre vosotros como el que sirve. Pero vosotros sois los que habéis permanecido conmigo en mis pruebas. Yo, pues, os asigno un reino, como mi Padre me lo asignó a mí, para que comáis y bebáis a mi mesa en mi reino, y os sentéis en tronos juzgando a las doce tribus de Israel. Lucas 22: 24-30, Reina-Valera 1960

Del párrafo anterior encontramos que el siervo debe estar lleno de humildad, sin orgullo ni envidia en su vida, vemos como los apóstoles se preocupaban por ser el primero en el reino mesiánico, jactándose de orgullo por querer destacar entre todos.

La Real Academia Española define humildad como la virtud que consiste en el conocimiento de las propias limitaciones y debilidades y en obrar de acuerdo con este conocimiento. La humildad es la principal característica en el servicio a Dios, Jesús nos enseña que un siervo realiza toda obra por voluntad y agrado al Padre, sin importar las situaciones, debe estar dispuesto a cumplir con lo encomendado, ya sea una participación en el culto de adoración o lavar los sanitarios de la iglesia, además que no únicamente debe servir en la iglesia, sino a toda persona con la que se relacione en su vida, recordando que Jesús no hizo distinción alguna

Todos pueden llamarse siervos, pero no todos están dispuestos a servir por completo en su vida. Servir a los demás debe realizarse con amor y entusiasmo sin esperar alguna recompensa.

Es necesario tener una actitud sencilla que nos orille a realizar acciones con diligencia. Jesucristo nos recomienda ser como niños para entrar en el reino de los cielos:

En aquel tiempo los discípulos vinieron a Jesús, diciendo: ¿Quién es el mayor en el reino de los cielos? Y llamando Jesús a un niño, lo puso en medio de ellos, y dijo: De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Así que, cualquiera que se humille como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos. Y cualquiera que reciba en mi nombre a un niño como este, a mí me recibe. Mateo 18:1-5, Reina-Valera 1960

Todo ministerio otorgado por el Padre debe ser ejercido diligentemente con humildad, amor y servicio. El siervo de Cristo necesita humillarse delante de Dios en todas las actividades de su día, porque nuestro Creador no sólo considera aquellas acciones realizadas para su Iglesia, sino también todas aquellas hechas para la humanidad (familia, trabajo, amistades, escuela, etc.). Es necesario recodar que no existe lugar en la tierra para escondernos de los ojos de Dios.

En ocasiones nos tocará cumplir con actividades que no sean de nuestro agrado, o que pensemos que no es importante, que es mejor un privilegio en el culto a Dios, pero aun en esas actividades el siervo de Cristo verá la Gloria de su Señor. No debe menospreciar las acciones encomendadas, puesto que no existe alguna que Dios no considere para bien.

Jesucristo nos aconseja a ser como niños para entrar en el reino de Dios, el lector puede preguntarse: ¿por qué como un niño?

En aquel tiempo los discípulos vinieron a Jesús, diciendo: ¿Quién es el mayor en el reino de los cielos? Y llamando Jesús a un niño, lo puso en medio de ellos, y dijo: De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Así que, cualquiera que se humille como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos. Mateo 18:1-4, Reina-Valera 1960

Un niño demuestra una gran sencillez para realizar diferentes acciones, por su inocencia no condiciona sus actos y menosprecia actividades, el servicio a Dios debe ser de la misma manera sin condicionar o esperar una recompensa. Aprender a actuar con sencillez en ocasiones se torna un tanto o muy difícil cuando estamos llenos de orgullo, avaricia, enojo, es decir, de las obras de la carne[2], es necesario recordar que nuestro servicio siempre debe ser para agradar a nuestro Señor y no para los hombres.

Nuestro servicio debe estar dispuesto para todos, sin excepciones, procurando servir con gozo, alegría, amor, paciencia, humildad, fe[3]. Principalmente nuestra fe es la que debe sostenernos junto al Espíritu Santo de Dios, es la que debe fortalecer nuestro espíritu para caminar de la mano con Jesucristo.

[…]“La conversión tiene que ser cabal; el corazón no sólo tiene que volverse a Dios en un sentido general, dejando las cosas terrenales por las celestiales, sino en lo particular, si no os convirtiereis de aquella ambición carnal que todavía arde dentro de vosotros, a aquella libertad de todo sentimiento similar como este niño, no tenéis ni parte ni suerte en el reino mismo; y el que más se parezca a un niño en su carácter, será el más importante allá” […] (Robert Jamieson, 2002)

En la Biblia encontramos un claro ejemplo del servicio, se trata de la ocasión cuando Jesús lava los pies a sus discípulos, un ejemplo que demuestra humildad y amor al servicio. Siendo Jesucristo el Gran Maestro se humilló para servir, podemos considerar que la actividad de lavar los pies en ese entonces, lo realizaban sirvientes, más no el mismo amo, una acción en la cual podía considerarse despreciada por algunos, sin embargo, nuestro Señor demostró la base genuina del servicio a Dios: amor y humildad.

Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros. Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis. Juan 13:14-15, Reina-Valera 1960

En ese momento fue una lección a los discípulos, pero quedando registro de este magno evento, nos refleja una lección universal para los cristianos de la actualidad.

[…]Esta era una lección crucial para los discípulos, que reñían constantemente sobre quién era el más grande. Si el Señor de la gloria estaba dispuesto a humillarse y asumir el papel del siervo más bajo, ¿cómo podían hacer menos los discípulos? Una vez Jesús les preguntó: “¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?” (Lc. 6:46); aquí estaba diciendo en realidad “¿Por qué me llaman, Señor, Señor, y no siguen mi ejemplo?” […] (MacArthur, Comentario MacArthur del Nuevo testamento: Juan, 2006)

En conclusión, el fundamento principal en el servicio es la humildad y amor en nuestro Señor Jesucristo, es un principio básico que parte de los cristianos han abandonado. El servir a Dios debe ser por voluntad y disposición incondicional, sin esperar o condicionar a algo nuestras acciones, no dejando aún lado nuestra fe en cada actividad realizada en el servicio. Es común que en el inicio de nuestro recorrido en el Evangelio, aparezcan piedras que quieran hacernos tropezar, pero recordemos que ejemplo se nos ha sido dado en la Palabra de Dios y que mientras nuestro espíritu sea dominado por el Espíritu Santo, nuestro servicio será siempre para glorificar el nombre de nuestro creador: Jehová de los Ejércitos.

 Trabajos citados

MacArthur, J. (2006). Comentario MacArthur del Nuevo testamento: Juan. Michigan : Editorial Portavoz.

MacArthur, J. (s.f.). Comentario MacArthur del Nuevo Testamento: Mateo . Editorial Portavoz.

Real Academia Española. (2020). RAE. Obtenido de Humildad, definición: https://dle.rae.es/humildad

Robert Jamieson, A. R. (2002). Comentario exegético y explicativo de la Biblia, Tomo II: El Nuevo Testamento . EE. UU. de A. : EX Libris Eltropical.



[1] El único que tiene inmortalidad, que habita en luz inaccesible; a quien ninguno de los hombres ha visto ni puede ver, al cual sea la honra y el imperio sempiterno. Amén. 1 Timoteo 6:16, Reina-Valera 1960 

[2] Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, Gálatas 5:19-21, Reina-Valera 1960

[3] Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. Gálatas 5:22-23, Reina-Valera 1960

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