Ir al contenido principal

LA EPÍSTOLA A FILEMÓN.

En esta carta escrita por el apóstol Pablo nos expresa temas acerca del carácter cristiano que debe ser correspondido a la humanidad, es una de las cartas dirigida a un solo destinatario: Filemón.

A diferencia de las otras cartas del apóstol Pablo, que van dirigidas a Iglesias, la carta a Filemón ha sido de utilidad para explicar temas personales que todo cristiano debe comprender y ejercer en la cotidianidad: el perdón.

Al leer esta epístola Paulina podemos percatarnos que no hay temas que pudieran ser descritos por la Teología Sistemática, pero sí encontramos aquellos que nos proveen de personalidad sana delante de Dios. Los temas a tratar en el presente documento serán: el perdón, el servicio y la obediencia.

El perdón.

El tema central de esta epístola es el perdón, nos muestra un escenario importante entre un amo y su siervo, porque de acuerdo al contexto histórico[1] escrito por John MacArthur[2] entendemos que Onésimo es un esclavo de Filemón, y Pablo nos relata de como el siervo se aleja de su amo (v. 15) aunque las Escrituras no nos cuentan los motivos por los que Onésimo se aparta del amo si nos explica que un cristiano debe poseer una base sólida en el perdón.

Pablo, como autor de esta epístola, deja muy claro que la Iglesia no debe caer en el error del prejuicio, sino que su fortaleza debe incidir en el perdón, cuando le escribe a Filemón diciendo: no ya como esclavo,…, sino como hermano amado (v. 16), recordamos cuando Jesucristo nos enseña el perdón que recibimos de parte de Dios (Mateo 18: 21-35), por lo cual nos hace pensar: si Dios ha perdonado mis ofensas, ¿por qué  yo no he de perdonar a alguien más?. En el mismo versículo 16 de esta epístola, nos menciona: tanto en la carne, como en el Señor; la palabra carne no esta tan inclinada como lo es en otros partes de las Escrituras (Gálatas 5:19) hacia el pecado, sino que hace referencia al ser humano, el apóstol le indica a Filemón que debe perdonar de forma personal y no porque él se lo haya indicado.

La respuesta a nuestra pregunta en el párrafo anterior es contestada por el apóstol Pablo en los versículos 18 y 19, ya que le hace acordarse de que Dios fue quien perdonó cada uno de los pecados que Filemón pudo haber cometido antes de su conversión a Cristo. De la misma forma, cada persona que recibe a Jesús como su Salvador, recibe el perdón del Padre que está en los cielos, podemos pensar que la gravedad del pecado influye en el perdón de Dios, pero no lo es así, por eso Pablo le dice a Filemón: aun tú mismo te me debes también; no porque haya sido Pablo quien le perdonó sus pecados, sino que por la Gracia de Dios, Filemón escuchó el evangelio de Cristo a través del apóstol, y éste fue perdonado.

Es importante mencionar que en Mateo 6: 14-15, Jesucristo nos instruye que cuando el cristiano perdona las ofensas de los demás, el Padre nos perdona también; y si en caso no ocurre esta maravillosa forma de vida, el perdón de Dios no se cumple en su totalidad en nosotros.

El Servicio

En los primeros párrafos se mencionó que Onésimo es esclavo de Filemón, Pablo le dice que en otro tiempo era inútil para él (v. 11), pero que ahora con su conversión a Cristo, Onésimo es útil para el evangelio y servicio de Dios.

Al inicio de la epístola (v. 4-7) se escribe acerca de los frutos[3] que a Filemón se le ha permitido cosechar, Pablo hace referencia del amor y fe que posee el destinatario de esta carta y de cómo ha sido de utilidad en el servicio a Dios. Lo que el apóstol pretende es que Filemón comprenda que Onésimo, siendo esclavo y redimido por Jesús, puede ser usado en toda la misericordia de Dios de la misma forma que él ha sido para la Iglesia que se encuentra en su casa (v. 2).

Podemos agregar también que todo creyente en Jesucristo debe ser instrumento útil al Señor (2 Timoteo 2:21), que una vez siendo redimidos por nuestro Creador debemos participar activamente en el servicio (Iglesia, evangelio, casa).

Obediencia

Este tema en particular no está muy definido por el apóstol Pablo en esta epístola, pero no quiere decir que no sea importante como para no mencionarlo, vemos versículos en los cuales se le llama a Filemón a ser obediente en ciertas actividades. En el versículo 12, se le indica recibir a Onésimo como al mismo Pablo, es decir; con el mismo amor, humildad, paciencia, amistad, etc.; de esta forma el apóstol deja claro que todos somos iguales delante de Dios.

Un genuino cristiano debe disponer su corazón al Señor, esta disposición permite dar lo mejor de uno mismo para Dios; hacerlo para Dios y no para los hombres (Colosenses 3:23). Pablo confía en que Filemón recibirá a Onésimo por la obediencia que él ha demostrado en su camino en el evangelio, y conoce la gran disposición porque le dice que aún hará más de lo que le pide (v. 21)

Conclusión

Finalmente podemos concluir que esta epístola fue aceptada por el Canon del Nuevo Testamento como instrumento biográfico de Pablo, pero no deja de ser una epístola enriquecida en temas personales: perdón, servicio y obediencia.

Todo cristiano debe ejercer el perdón, principalmente de aquel que es llamado ministro, porque recordemos que el perdón es la base sólida en la que el evangelio de nuestro Señor Jesucristo ha sido levantado.

Con respecto al servicio y obediencia, son áreas en la que el creyente debe ser partícipe de forma activa y constante, de principio a fin en su camino con Cristo. Amén. 



[1] … Filemón también poseía por lo menos un esclavo, un hombre llamado Onésimo […] Onésimo huyó a Roma, buscando perderse en la enorme población de esclavos de la capital del Imperio Romano. A través de circunstancias no registradas en las Escrituras, Onésimo conoció a Pablo en Roma y se convirtió en cristiano.

[2] MacArthur, J. (2015). Biblia de Estudio MacArthur. Editorial Vida.

 [3] Estos son frutos del Espíritu Santo descritos en Gálatas 5:22; Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe,

Comentarios