Base bíblica: 1 Reyes 3: 3 – 15
Aprendizaje
esperado de conocimiento
Los niños
aprenderán que la obediencia y humildad son dos principios fundamentales que
toda persona debe desarrollar en su vida. Se demostrará cada concepto utilizando
ejemplos cotidianos como: obedecer a papá y mamá, no sentirse superior a los
demás, admitir errores cometidos, etc., también, debe indicarse que al cumplir
con ambos principios Jesucristo nos premia, ya que si alguien ama a Jesucristo,
también le obedece. Y Dios Padre lo amará, y vivirá con él (Juan 14:23 TLA). De
igual manera, se le pedirá al niño que mencione una actividad que sus padres le
hayan pedido y si recibió alguna recompensa por haberlo hecho.
Se hará mayor
importancia en la oración, como parte de la vida cristiana, indicando que es el
medio en que hablamos con Dios con toda sinceridad y amor, recordando que lo más
importante es que reconozcamos a Dios como único rey, y que hagamos lo que él nos
pide. Dios nos dará a su tiempo todo lo que necesitamos (Mateo 6: 33 TLA).
Al finalizar la
actividad el niño será capaz de definir el concepto de humildad y obediencia a
través de ejemplos cotidianos, y aprenderá que Dios nos recompensa cumpliendo
las peticiones de nuestro corazón de acuerdo a su voluntad en la oración.
Aprendizaje
esperado en acción
Los niños mostrarán
una actitud de obediencia y humildad con sus padres, familia, amigos y personas
con las que conviven. Ejercerán una vida de oración para hablar con Dios ya que
cumpliendo con su Palabra el concederá cada una de nuestras peticiones.
Texto
de aprendizaje:
Mateo 6: 33
Mas buscad
primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán
añadidas. (RVR 1960)
Lo más
importante es que reconozcan a Dios como único rey, y que hagan lo que él les
pide. Dios les dará a su tiempo todo lo que necesiten. (TLA)
Busquen el reino
de Dios por encima de todo lo demás y lleven una vida justa, y él les dará todo
lo que necesiten. (NTV)
Antes de leer la
historia a los niños, revise cuidadosamente los textos en cursiva y subrayado,
ya que ellos demuestran los conceptos de obediencia y humildad; tenga en cuenta
que la recompensa a Salomón fue la inteligencia, sabiduría y todo lo demás que
Dios le añadió.
Salomón amaba a
Dios y seguía las instrucciones que le
había dado su padre. David le dijo a su hijo Salomón: Tarde o temprano,
la muerte nos llega a todos, y a mí me falta poco para morir. Sé valiente y humilde.
Obedece todos los mandamientos de nuestro Dios, y todas las leyes que nos dio
por medio de Moisés. Si haces esto, te
va a ir bien en todo lo que hagas y en cualquier lugar a donde vayas. Dios
prometió que el trono de Israel será siempre ocupado por mis descendientes, si
ellos se portan bien y le son completamente fieles. Así que pórtate bien para que Dios cumpla su promesa. (1
Reyes 2: 2 – 4)
Sin embargo,
ofrecía sacrificios y quemaba incienso en los pequeños santuarios. El santuario
más importante de todos estos estaba en Gabaón. Un día, Salomón mandó llamar a
todos los jefes del ejército, a los jefes del gobierno y a todos los jefes de
las familias y de las tribus. Cuando todos llegaron, se fue con ellos al
santuario de Gabaón a adorar a Dios. Allí Salomón le presentó a Dios mil
ofrendas quemadas sobre el altar de bronce (2 Crónicas 1: 1 – 13). Esa noche,
Salomón la pasó en Gabaón. Mientras dormía, Dios se le apareció en un sueño y
le dijo: Pídeme lo que quieras; yo te lo daré.
Salomón
contestó: Dios mío, tú amaste mucho a mi padre David, y fuiste muy bueno con
él, porque él te sirvió fielmente, fue un buen rey y te obedeció en todo.
Además, permitiste que yo, que soy su
hijo, reine ahora en su lugar. Pero yo soy muy joven, y no sé qué hacer.
Y ahora tengo que dirigir a tu pueblo, que es tan grande y numeroso. Dame
sabiduría, para que pueda saber lo que está bien y lo que está mal. Sin tu ayuda yo no podría gobernarlo.
A Dios le gustó que Salomón le pidiera
esto, y le dijo: Como me pediste sabiduría para saber lo que es bueno,
en lugar de pedirme una vida larga, riquezas, o la muerte de tus enemigos, voy
a darte sabiduría e inteligencia. Serás más sabio que todos los que han vivido
antes o vivan después de ti. Pero además te daré riquezas y mucha fama, aunque
no hayas pedido eso. Mientras vivas, no habrá otro rey tan rico ni tan famoso
como tú. Y si me obedeces en todo como
lo hizo tu padre, vivirás muchos años.
Cuando Salomón
se despertó, se dio cuenta que había estado soñando. Después fue a Jerusalén y
de pie, ante el cofre del pacto de Dios, presentó sacrificios y ofrendas de
paz. Cuando terminó, hizo una fiesta para todos sus asistentes y consejeros.
La historia bíblica fue tomada de la versión
traducción del lenguaje actual.
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