Actualmente la sabiduría se ha vuelto
demasiado importante para los seres humanos; académicamente, laboralmente o de
forma personal, el ser humano busca su propia manera de sobrepasar su entendimiento
de las cosas. Es increíble observar como toda la sabiduría que el hombre puede
alcanzar se manifieste en diversas obras, pero es más sorprendente darse cuenta
que el ser humano olvide atribuir a Dios toda esa sabiduría.
La sabiduría es uno de los atributos
incomunicables de Dios, es decir, es un atributo que el mismo creador permite
al ser humano ser parte de él. Junto con la sabiduría está el conocimiento,
pero es necesario resaltar que se tratan de conceptos diferentes; el
conocimiento se refiere a todo lo teórico, y la sabiduría a la práctica del
conocimiento. Con respecto a esto, Luis Berkhof menciona:
La sabiduría de Dios puede
considerarse como un aspecto particular de su conocimiento. Es del todo
evidente que conocimiento y sabiduría no son la misma cosa, aunque si están íntimamente
relacionados. No siempre se encuentran juntos. Un hombre inculto puede sobrepasar
en sabiduría a un erudito. El conocimiento se adquiere por medio del estudio, pero
la sabiduría es el resultado del conocimiento intuitivo de las cosas. (1995, p. 66)
Dios permite al ser humano
tener conocimiento y sabiduría al mismo tiempo, repartiéndola a todos por
igual, sin hacer distinción entre creyente o no creyente. Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el
cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada (Stg 1:5). Santiago nos menciona que da a todos
abundatemente y sin reproche, no es un atributo que sea exclusivo de la Iglesia
de Cristo; lo interesante es saber cómo se utiliza toda esa sabiduría, cuál es
el objetivo de usarla, alguien que no cree en Jesucristo pueda usar la
sabiduría para crecimiento laboral o académico, pero un cristiano debe tener claro
su objetivos, “Dios desea que nosotros
participemos de su sabiduría y comprensión, de manera que podamos conocer los
planes que Él tiene para nosotros, y vivir en el centro de su voluntad” (Horton, 1999, p. 127).
Dios es ilimitado en sabiduría y
conocimiento, lo que nos permite entender es tan sólo una parte muy pequeña, el
ser humano no esta capacitado para poseer su infinita sabiduria. Al hablar de
conocimiento, estamos mencionando un atributo más de Dios “la omniscencia”, que
se refiere al conocimiento infinito, integro e ilimitado que tiene de sí mismo.
Se puede mencionar que la sabiduría esta relacionada con la omniscencia:
La
sabiduría de Dios es una combinación de su omnisciencia y omnipotencia. Tiene
poder para aplicar sus conocimientos de manera que los propósitos mejores sean
realizados o cumplidos por los mejores medios posibles. Dios hace siempre lo
que corresponde, de la manera correcta, en el momento oportuno. (Pearlman,
1990, p. 20)
Aunque a todos se nos da
sabiduria por igual, Dios tiene reservado de forma especial algo más grande
para los que son considerados sus hijos, para
que sean consolados sus corazones, unidos en amor, hasta alcanzar todas las
riquezas de pleno entendimiento, a fin de conocer el misterio de Dios el Padre,
y de Cristo, en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del
conocimiento (colosenses 2: 2 – 3). La Biblia nos enseña que Jesucristo
consederá un tesoro más grande para
aquellos que dedican su vida completa a Él, que producirá los mejores
resultados posibles.
La
sabiduría de Dios quiere decir que Dios siempre escoge las mejores metas y los
mejores medios para alcanzar esas metas. Esta definición va más allá de la idea
de que Dios sabe todas las cosas y especifica que las decisiones de Dios sobre
lo que él hará siempre son decisiones sabias; es decir, siempre producen los
mejores resultados (desde la perspectiva suprema de Dios), y producirán esos
resultados mediante los mejores medios posibles. (Grudem, 2007, p. 199).
En conclusión, un ser humano
puede alcanzar demasiada sabiduría a través de diferentes formas, pero no tiene
la capacidad de tener la sabiduría ilimitada de Dios; cuando el cristiano es
agradecido con su Creador y atribuye a Él toda su sabiduría, entonces en su
vida ocurren manifestaciones de los mejores resultados que Dios quiere para sus
hijos. El concepto de sabiduría puede entenderse de diferentes formas, que
dependerá de aquellos que la intenten explicar, pero no se debe olvidar que la
sabiduría es una manifestación de la Gracia de Dios, que es la misma que otorga
todos los dones a la Iglesia; además, la sabiduría que proviene de Dios
manifestará sus propias características en el cristiano: será pura, pacífica,
amable, benigna y misericordiosa (stg 3:17)
Bibliografía
Berkhof, L. (1995). Teología Sistemática. Libros Desafío.
Grudem, W. (2007). Teología Sistemática. Editorial
Vida.
Horton, S. M. (1999). Teología Sistemática, una
perspectiva pentecostal. Editorial Vida.
Pearlman, M. (1990). Teología Bíblica Sistemática. Editorial
Vida.
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