Este salmo en especial podemos relacionarlo con la manifestación divina de Dios, nos expresa las dos formas en que Dios hace recordar a la humanidad su Deidad. Este salmo lo podemos estudiar en tres partes: del versículo 1 al 6 en el que expresa la manifestación divina en toda la creación, el cual nos hace recordar el capítulo 1 del Génesis; del versículo 7 al 9, expresa la manifestación divina de la Palabra de Dios, el cuál será el punto de estudio del presente documento; y la tercera parte, del versículo 10 al 14, en donde enseña la madurez espiritual alcanzada por un creyente decidido a mantenerse firme e íntegro en las enseñanzas de Dios.
Teniendo en cuenta que el salmo
fue escrito por David, al estudiarlo se distingue que es el resultado de las
experiencias de un creyente al vivir conforme a la instrucción y dirección de
Dios, es decir que para llegar a la manifestación pura de estas palabras, el
salmista dedicó tiempo en estudiar la manifestación divina en la Palabra,
específicamente en la Torá.
A continuación centraremos el
estudio en la segunda parte en que hemos dividido este salmo, del versículo 7
al 9, encontramos un patrón que se manifiesta seguidamente en estas líneas,
primero hace referencia a la Palabra de Dios, luego un atributo de la misma y
por último un efecto en la persona que verdaderamente dispone su corazón a
Jehová. ¿Pero cada referencia a la Palabra son únicamente sinónimos, o indican
una parte especial de la Torá?, para responder esta interrogante estudiaremos
cada línea.
19:7a La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma
En esta primera parte
distinguiremos que al decir la Ley de
Jehová, se refiere por completo a la Torá; es decir a los primeros cinco
libros de la Biblia: Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio. El
atributo en esta parte es perfecta (del hebreo tamím: entero, integridad,
verdad), todo lo que Dios nos enseña en su Palabra es completo, no hay ausencia
de luz en todos los aspectos de la vida misma, la intención de nuestro creador
es formar a personas integras con él y la sociedad. El efecto producido por la
ley es que convierte el alma, pero esta palabra podemos describirla o
entenderla como la transformación de una persona verdaderamente devoto al
Señor, que aún en las condiciones humanas en las que se desenvuelva (hogar,
laboral, salud, economía, etc.) no dejará a un lado a Dios, se transforma en
adorador en espíritu y en verdad.
19:7b El testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo.
El testimonio de Jehová, entendemos por testimonio como la declaración
para demostrar la veracidad de un hecho, pero, ¿cuál es el testimonio de Dios?,
¿cómo declara la veracidad de las cosas Dios?, este hecho importante del
testimonio se refiere a cada una de las manifestaciones de Jehová para recordar
al pueblo de Israel que él es su Dios, el único que merece alabanza y
adoración. Éxodo 25:16 refleja una manifestación divina de la presencia de
Dios, en el transcurso de la lectura de la Torá, Jehová se manifiesta a su
pueblo para recordarle su santidad, esas manifestaciones pertenecen al
testimonio. Luego nos dice que es fiel
(del hebreo amán: ser genuino moralmente), cada una de las manifestaciones de
Dios están llenas de verdad en su dirección y voluntad, las cuales llevarán al
creyente a un esfuerzo genuino en la búsqueda de la santidad. En esta línea el
efecto producido por la palabra es que convierte sabio al sencillo, es decir,
una persona será llena en espíritu y en verdad, no será instruido únicamente en
ciencia humana; el término sencillo no hace referencia a una persona humilde,
sino a aquella que no conoce verdaderamente a Dios.
19:8a Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón;
En la Torá, desde Génesis hasta
Deuteronomio, nos presenta 613 mandamientos genuinos de Dios, en esta ocasión
el salmista demuestra un recorrido en el estudio de la palabra de Dios, no
únicamente hace referencia a los mandamientos de uno de los libros de la Torá,
sino a todos sus libros. Los califica con el término “recto”, si pensamos en
esta palabra de forma literal nos llevará a entender que estos mandamiento no
se desvían de la voluntad de Dios, a esto agregamos también que la rectitud de
los mandamientos conforma la integridad del verdadero creyente, de aquel que
dispone verdaderamente su espíritu a Jehová. Nos menciona que los mandamientos
alegran (del hebreo samákj: iluminar) el corazón, es decir, revelan la esencia
misma de Dios en el verdadero creyente, no sólo en los sentimientos, sino en
todas las áreas de la vida humana. Recordemos que en las primeras líneas de
este párrafo hablamos acerca de una integridad, y en este punto expresamos que
la integridad es primero con Dios y luego con la sociedad.
19:8b El precepto de Jehová es
puro, que alumbra los ojos.
Un precepto (mitsvá: mandato
humano o divino) escrito en la Palabra de Dios, revela una instrucción divina
para realizar las actividades humanas. En la Torá encontramos diferentes
instrucciones de parte de Dios, y nos hace recordar el libro de Levítico, en el
cual Jehová declara cada uno de los estatutos hacia el sacerdocio y el pueblo
de Israel, manifestándolos como estatutos perpetuos que pasaran de generación
en generación. Estos “preceptos” son puros, porque la razón de su existencia es
demostrar el camino hacia la santidad que Dios exige a un pueblo consagrado a
él. Al final de esta línea nos menciona que alumbra
los ojos; una verdadera santidad a Jehová quitará la venda de nuestros
ojos, toda ceguera espiritual a la cual estamos expuestos por no querer seguir
las instrucciones de Dios.
19:9a El temor de Jehová es limpio, que permanece
para siempre;
En este versículo una vez más se
refiere a una parte importante de la Torá, el temor de Jehová, se refiere al
respeto, a la reverencia misma de la Palabra, un creyente en Jesucristo debe
aprender a respetar a Dios en cada lugar; no solo en la iglesia, sino en todos
los lugares en los que registre su cotidianidad; por eso nos menciona que ese
respeto debe ser limpio, porque aún en las cosas o situaciones más pequeñas, o
que pensemos que tienen importancia, debe manifestarse el respeto a nuestro
Creador. Es también que el efecto producido es que permanece para siempre, el respeto debe estar libre de pecado y
llenarse de la pureza del Espíritu de Dios para formar una persona en completa
relación con Jehová.
19:9a Los juicios de Jehová son verdad, todos
justos.
Los juicios (mishpát: sentencia o
decreto formal) de Jehová, se refiere a cada una de las consecuencias de no
atender genuinamente la Palabra de Dios, el creyente debe conocer los juicios
escritos en La Palabra, no dejarlos a un lado, no se trata de evitarlos sino de
comprender que cada uno de los juicios divinos son verdaderos, y su
incumplimiento corrigen la vida misma, todos y cada uno de ellos son justos,
puesto que Dios es el único lleno de justicia en la revelación de su Palabra
De esta forma entendemos que estos versículos del Salmo 19, son el resultado de un estudio cuidadoso y metódico de la Torá, es una representación de la experiencia misma del salmista a vivir conforme a las revelaciones de Dios. La intención no es únicamente mostrar esta experiencia, sino a que el lector esté dispuesto a vivir su propia experiencia con Dios, no quedarse con el testimonio de alguien más, sino vivir una relación llena de gracia y verdad.
%20-%20Hecho%20con%20PosterMyWall%20(10).jpg)
Comentarios
Publicar un comentario