Fortalece tus Lazos Espirituales: Explorando Relaciones de Amistad con Cristo.
Juan 15:14
14 Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando.
De acuerdo a la RAE la amistad es el afecto personal, puro y desinteresado,
compartido con otra persona, que nace y se fortalece con el trato. Jesucristo
nos elige como sus amigos en el momento que lo aceptamos como el Señor de
nuestra vida, pero de nosotros depende fortalecer esta gran amistad, porque
Jesús ya lo dio todo por nosotros, ahora corresponde a nosotros dar lo mismo
por él.
Una frase que es muy conocida por todos es: “los dedos de mis manos sobran
para contar a los verdaderos amigos”, ya que solo un verdadero amigo estaría dispuesto
a pasar tiempo contigo, en los buenos
momentos y hasta en los malos. Hoy corresponde evaluar en qué posición esta tu
amistad con Cristo.
El cristiano puede conseguir diferentes tipos de relaciones de amistad con
Jesús, cada una depende del trato y disposición que tiene cada uno.
Amistad interesada
Fueron muchas las personas que seguía y escuchaban a Jesús cuando enseñaba,
pero las multitudes (la mayoría) únicamente se acercaban a Cristo porque sabían
que tenía la capacidad para sanar enfermedades, tormentos, lunáticos,
paralíticos y reprendía a los demonios (Mateo 4:24). Es decir, su amistad con Jesús
era por un interés. Muchos de los creyentes dicen ser amigos de Jesús, pero
solo lo buscan por conveniencia, salud, prosperidad; pero no lo buscan por
verdadero amor.
Una persona que establece su amistad con Cristo de esta manera, no
experimentará las maravillas del reino de Dios y difícilmente alcanzará una
madurez espiritual plena.
Amistad correspondida
Jesús escogió a setenta personas y colocó en ellos un propósito diferente a
los otros, predicar el Reino de Dios, enviándolos delante de él a las
diferentes ciudades que habría de ir (Lucas 10: 1-12). La biblia no nos relata
de qué forma fueron elegidos estos setenta discípulos, no como pasó con los
doce apóstoles, pero podríamos pensarlo hipotéticamente de esta manera: los
setenta estaban entre las multitudes escuchando las enseñanzas al principio,
posiblemente más de alguno fue sanado por Jesús; lo que oyeron y recibieron de
Jesús hizo en ellos un sentimiento por corresponder de la misma manera al
Maestro. Y debido a esta correspondencia, recibieron un propósito especial: sanar
enfermos y anunciar que el Reino de Dios se ha acercado.
Cuando nosotros tenemos este tipo de amistad con Jesús, existe la necesidad
de corresponderle a nuestro Salvador por todas las cosas que ha hecho, es
cuando logramos entender el o los propósitos que tiene Dios para nosotros en
sus obras.
Amistad llena de confianza
Jesús elige de una manera especial a doce personas que posteriormente serían
conocidos como sus apóstoles, de una manera muy particular él les dijo: ven y
sígueme, y los discípulos sin cuestionar o pensarlo tantas veces lo siguieron. A
sus apóstoles fueron concedidos experiencias
y cualidades diferentes a las personas que están entre la multitud y
diferente a los setenta discípulos, ya que a ellos les otorga autoridad para
sanar, echar fuera demonios; y, además de anunciar el evangelio, les permite
conocer los misterios del Reino de Dios (Mateo10:1, Marcos 4:11).
El cristiano que tiene una amistad con este tipo de trato, experimenta una
cercanía especial con su Señor, tiene un estilo de vida diferente y sostiene
una seguridad en el evangelio, además reconoce con humildad, que ante todas las
cosas que le pueden pasar, su confianza proviene de Jesús. Por otro lado ya posee
una madurez espiritual, pero que no es plena todavía; sino que, necesita
fortalecerla sumergiéndose aún más en la presencia de Dios.
Amistad en familia
De los doce discípulos Jesucristo únicamente tomó a tres (Pedro, Santiago y
Juan), y los lleva a un monte alto, es en ese lugar en donde a estos tres discípulos
privilegiados les permite ver como resplandece la gloria de Dios en él,
observan a Moisés y Elías, además escuchan cómo la voz del Padre les dice: este
es mi Hijo Amado, en quien tengo complacencia, a él oíd (Mateo 17: 1-2). En resumen, Jesús les permite
a Pedro, Santiago y Juan, ver y escuchar espiritualmente. Fue un regalo muy
especial para ellos tres, ya que Cristo les indica que no mencionen a alguien
lo que había pasado (probablemente ni a los otros nueve apóstoles), hasta después
de su resurrección.
El padre anteriormente habló a la multitud cuando Jesús es bautizado en
agua, pero las multitudes no estaban capacitadas para escuchar espiritualmente,
porque si hubiera sido así, en ese momento hubieran creído en el Primogénito.
Una amista de este tipo, el cristiano se le concede apreciar las cosas de
manera física y espiritual; su discernimiento de las cosas está más desarrollado,
profundiza en el estudio de la Palabra de Dios, y su disposición de servicio en
el anuncio del evangelio hace la diferencia en los demás.
Un amigo, un hermano
Del grupo de tres discípulos, únicamente a uno le es permitido tener una
relación más íntima con Jesucristo, de tal manera que se recostó a lado de él,
el discípulo amado, el apóstol Juan (Juan 21: 20-24) y a diferencia de los demás
apóstoles, a Juan se le permite ser usado de una manera más especial por el
Espíritu Santo, no solo escribió un evangelio, sino también tres cartas más
(1°, 2°, 3° de Juan) y la revelación de los últimos tiempos (el Apocalipsis).
Todo cristiano debe aspirar a esta amistad tan cercana a Jesús, y para ello
debe amar a su Señor de manera incondicional, estar dispuesto a servir en salud
y enfermedad, a hablar únicamente de Cristo, su madurez espiritual ha alcanzado
su plenitud; en resumen: en su vida no existe algo más que no sea Jesús, y por
este trato, su Señor lo recompensará de manera distinta.
Son cinco relaciones diferentes de amistad en las que podemos unirnos a
Cristo, y en cada una de ella experimentamos diferentes cualidades con Jesús, ¿en
cuál te encuentras actualmente?, cada vez que tratas con Jesús y te esfuerzas
para conocerlo aún más, tu relación de amistad con nuestro Señor transformará
tu forma de vivir.
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